Gobernanza local: una oportunidad que no siempre resulta en lo esperado

 

El concepto de gobernanza es hoy día un elemento clave para entender y promover procesos de Desarrollo Económico Local (DEL). Y es que el DEL es un concepto en constante evolución.

Más allá de las políticas para atraer inversiones del exterior o desarrollar infraestructuras hard (infraestructuras materiales, suelo disponible, accesibilidad, etc.) e, incluso, del objetivo de retener y potenciar las empresas locales e invertir en infraestructuras soft (capital social, colaboración, etc.), la clave para el DEL está en generar entornos favorables para la actividad productiva. Por tanto, una visión sistémica del desarrollo es imprescindible y dentro de dicha visión sistémica entra en juego la gobernanza, como un elemento vertebrador del nuevo concepto de DEL que requiere generar nuevos modos de interacción entre los diferentes agentes del territorio y dotarlos de sus correspondientes estructuras. Sin embargo, esta parece ser una condición necesaria pero no suficiente para el DEL, es decir, el hecho de que se generen estas nuevas formas de interacción no garantiza ni la capacidad de traccionar transformaciones en el territorio ni mucho menos la sostenibilidad del proceso. ¿Cómo maximizamos entonces ese potencial para impulsar transformaciones en el territorio? ¿Cómo aseguramos su sostenibilidad?

En un reciente webinar tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre estas cuestiones en el contexto de la provincia de Arauco en Chile. La relación de Orkestra con este territorio se enmarca en un proyecto de investigación en colaboración con el BID-Fomin que nos llevó a visitar el lugar  y desarrollar un estudio de caso para analizar el nuevo proceso de gobernanza que se está gestando al amparo del BID-Fomin. En el webinar mencionado presentamos algunos de los marcos teóricos que hemos utilizado para analizar el caso, y que presentamos a continuación, y también algunos de los aprendizajes que extraemos de su aplicación.

El caso de la provincia de Arauco nos permite concluir que la generación de procesos de gobernanza no siempre significa romper con esquemas jerárquicos, ni tampoco asegura replantear o modificar los juegos de poder enquistados en el territorio. Los procesos de gobernanza local pueden permitir nuevos espacios de interacción basados en redes, en los cuales se priorice la construcción de una visión y planificación estratégica compartida y la resolución de conflictos o la generación de consensos. Asimismo, pueden dar paso a, procesos elásticos que se adapten en función del tema y problema que se esté abordando y que estén basados en acuerdos voluntarios entre iguales a través de la construcción de relaciones de confianza y procesos de empoderamiento. Pero del mismo modo, tal y como apuntan Aranguren et al. (2010), los procesos de gobernanza, también pueden caer en estructuras jerárquicas y rígidas sin capacidad de adaptación ni apertura, con agentes que por su posición se encargan de coordinar la actividad de los demás. Igualmente, puede que en dichas estructuras prime la rendición de cuentas ante agentes con fuerte poder, como lo es a menudo la Administración Pública.

Obviamente, el reto estará en generar sistemas de gobernanza multinivel que permitan coordinar los espacios, acuerdos y estructuras que se desarrollan en los diferentes niveles territoriales y en crear modelos y prácticas simples que reduzcan la complejidad y eviten solapamientos dentro del mismo territorio (Jessop, 1998). Pero en el seno de estos procesos de gobernanza y, por tanto, entre los actores que participen en los mismos, hay varios aspectos clave que pueden condicionar la sostenibilidad y potencial de los mismos y el arrimarse más a una aproximación jerárquica o una aproximación basada en redes. Entre ellos, queremos destacar aquí el papel de los gestores y líderes de estos procesos.

Los procesos de gobernanza, en su inicio, van a depender de unos gestores que dinamicen el proceso y, posiblemente, de líderes que actúen como tracción para atraer al resto de actores. El caso de Arauco (y también otros procesos analizados en el País Vasco), nos muestran que, aunque estos líderes y gestores juegan un papel clave para gestar e impulsar estos procesos, sus conocimientos y por tanto, sus habilidades y modos de hacer, condicionan el proceso de interacción y aprendizaje resultante entre los agentes. En este sentido, podemos concluir que afectan a los modos de gobernanza que se gestan a través de estos espacios.

Arauco

Arauco es una de las cuatro provincias de la región de Bío Bío en Chile. Con 5.420 km2 y más de 157.000 habitantes, esta provincia se caracteriza por su gran riqueza natural, pero también por los altos índices de pobreza, los más elevados del país.

Tal y como subraya Jessop, la capacidad de adaptación y sostenibilidad de estos procesos va a requerir el mantener abierto un espacio de aprendizaje colectivo en estos espacios que permita desarrollar mecanismos para coordinar acciones y construir una visión colectiva entre los participantes. Pero para poder avanzar en esta dirección, debemos de dirigir dichos procesos de aprendizaje para que las capacidades de dichos líderes y gestores se conviertan en capacidades colectivas del territorio.

La construcción de capacidades colectivas permitirá evitar que los procesos dependan en estas personas y por tanto, facilitará cimentar los nuevos espacios y los mecanismos correspondientes en el territorio. Este nuevo reto requerirá replantear los modos de liderazgo que se gestan en el seno de estos procesos de gobernanza local. El aprendizaje colectivo y las capacidades colectivas resultantes dependerán de la generación de procesos de liderazgo compartido en los cuales los diferentes actores que participen sean interdependientes y se influencien uno al otro (Karlsen y Larrea, 2012).

Cabe destacar también el valor de la interacción entre los actores del territorio y los investigadores sociales que pueden aportar con un conocimiento teórico a estos procesos. En nuestra visita a Arauco, tuvimos la oportunidad de reunirnos con los actores que participan en el Consejo Público-Privado de Desarrollo Productivo del Territorio Arauco. Las perspectivas teóricas que planteamos en este artículo permitieron, a través de dichos encuentros, activar un proceso de reflexión en torno al modo de gobernanza que se está gestando en el territorio. Este es un ejemplo de un proceso de cogeneración de conocimiento entre los actores y los investigadores que permite iniciar un aprendizaje y el desarrollo de capacidades para afrontar nuevos retos en el territorio.

Todas estas reflexiones permiten por tanto esculpir una nueva concepción del Desarrollo Económico Local que permita procesos transformadores más sostenibles e inclusivos en el territorio, en los cuales importe el “qué” pero necesitemos estar siempre pendientes del “cómo”.

Por: Miren Estensoro
Publicado originalmente en Blog Orkestra
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